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Cambios de la piel en el embarazo

  

Elena González-Guerra
Doctora en Dermatología
Médico Adjunto del Servicio de Dermatología del Hospital Infanta Cristina.
Directora Médica de la Clinica Médico-estética Silena da Rocha. Madrid
Redactora jefe de la revista Más Dermatología www.masdermatologia.com

 



Aurora Guerra
Profesora Titular de Dermatología de la Universidad Complutense
 Jefa de Sección de Dermatología del Hospital Universitario 12 de octubre. Madrid. www.auroraguerra.com

Introducción
El hecho que mayores cambios puede provocar en la piel de la mujer durante la madurez sexual es el embarazo (1). Algunos de estos son cambios fisiológicos como la pigmentación de areolas, genitales y línea alba abdominal, o los cambios de los vasos como las arañas vasculares o el eritema palmar; otros son dermatosis de repercusión fundamentalmente estética como el melasma, las estrías o las pequeñas varices; pero otros, como el prúrigo o el herpes gestationis son auténticas enfermedades de orden inmunológico específicas del embarazo.

Por otra parte, algunas enfermedades cutáneas autoinmunes mediadas por anticuerpos como el lupus eritematoso o la esclerodermia sistémica, de importante similitud clínica con la enfermedad injerto contra huésped, tienden a empeorar durante la gestación y puerperio. Por último, el efecto que tiene el embarazo sobre otros procesos cutáneos preexistentes, como el acné, la dermatitis atópica o la psoriasis, es desconcertantemente impredecible. En esta revisión solo estudiaremos los cambios cutáneos del embarazo (tabla I) y los factores endocrinológicos e inmunológicos que pueden influir sobre ellos, sin considerar las enfermedades específicas o la influencia de este sobre otras dermatosis.

TABLA I
------------------------------------------------------------
REPERCUSION CUTANEA DEL EMBARAZO
-----------------------------------------------------------
• Cambios fisiológicos
 De la piel y las mucosas
 Hiperpigmentación
 Vasculares 
 Del pelo
 De la uñas
 De las glándulas
• Alteraciones estéticas
 Melasma
 Estrías
 Varicosidades
 Acrocordones
• Enfermedades específicas 
 Penfigoide (herpes) gestationis
 Erupción polimorfa del embarazo
 Prúrigo gestationis
• Agravamiento de procesos cutáneos autoinmunes
 Lupus eritematoso
 Dermatomiositis
 Esclerodermia sistémica
 ........................................
• Mejoría o agravamiento de procesos cutáneos preexistentes
 Acné
 Psoriasis
 Eccema
 Urticaria
 Liquen
 ..................

 
Cambios endocrinos

El embarazo esta determinado por la llegada de un nuevo órgano endocrino, la placenta, productora de una serie de hormonas a las que el organismo materno debe adaptarse (2) (tabla II).

Los cambios endocrinos comienzan casi en el instante de ser fertilizado el óvulo y de implantarse en la mucosa endometrial. En este momento se inicia la secreción de gonadotropina coriónica, que impide la involución de cuerpo lúteo, que se ha originado después de ser expulsado el óvulo que acaba de ser fecundado. Así pues, el cuerpo lúteo continua con la producción de estrógenos y progesterona durante los tres primeros meses de embarazo. El incremento de concentración de estos esteroides suprime la producción de hormona folículo estimulante (FSH) por la hipófisis, evitando nuevas ovulaciones, y por tanto desapareciendo la menstruación (amenorrea gravídica). 

Cerca de la novena semana de gestación la unidad feto-placentaria es capaz de sintetizar una cantidad importante de estrógenos y progesterona. Desde la duodécima semana en adelante, ante la suficiencia hormonal de esta unidad, el cuerpo lúteo involuciona lentamente, pero no cesa en su actividad hasta el final del embarazo.

También la placenta produce, además de los estrógenos y progestrona, otras hormonas como la somatotropina coriónica humana hacia la quinta semana de embarazo, de acción general sobre el metabolismo, y la tireotropina coriónica estructuralmente diferente de la tireotropina hipofisaria, y la corticotropina coriónica (3).

Por otra parte, casi todas las glándulas endocrinas de la mujer reaccionan frente al embarazo: La hipófisis anterior aumenta su producción de corticotropina (ACTH), tirotropina (TSH) y prolactina (PL). El incremento de actividad suprarrenal produce un aumento moderado de glucocorticoides. La secreción de aldosterona, cuya acción principal es disminuir la eliminación por orina de sodio y agua, se duplica. Por esta razón se crea una tendencia, incluso en la mujer embarazada sana, a la retención hidrosalina, a la que colaboran los estrógenos y la progesterona. La glándula tiroides aumenta la producción de tiroxina.
Esta amplia variedad endocrina y sus interacciones desencadenan una serie de adaptaciones orgánicas, como por ejemplo un considerable incremento del volumen sanguíneo, o el aumento de tamaño del tiroides, y por supuesto del útero, que pasa de 7 a 30 cm de longitud. Las mamas se agrandan a expensas de un crecimiento de las glándulas mamarias y de una mayor vascularización que repercute en un considerable aumento del tejido parenquimatoso. También el sistema neurovegetativo y los órganos de los sentidos, pueden modificar su equilibrio y sus percepciones ante esta nueva constitución hormonal.

 TABLA II
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CAMBIOS ENDOCRINOS DEL EMBARAZO
---------------------------------------------
• Del cuerpo lúteo
 -Producción de
  Estrógeno
  Progesterona
• De la unidad feto-placentaria
 -Producción de
  Estrógeno
  Progestrona
  Gonadotropina coriónica
  Somatotropina coriónica
  Tireotropina coriónica
  Corticotropina coriónica
De la hipófisis
 -Supresión de
  Hormona Folículo Estimulante
 -Aumento de
  Corticotropina
  Tirotropina
  Prolactina.
• Del tiroides
 -Aumento de
  Tiroxina.
• De las glándulas adrenales
 -Aumento de 
  Glucocorticoides
  Aldosterona
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Cambios inmunológicos
El embarazo es un estado inmunológico en el que existe un equilibrio entre tejidos antigénicamente diferentes: El feto podría considerarse como un aloinjerto frente al que la madre mantiene su inmunocompetencia, sin que por ello sea rechazado (tabla III). Sin embargo, no se conocen todos los mecanismos que hacen posible esta tolerancia inmunológica (4).

Tanto la inmunidad humoral como la celular se conservan indemnes durante el embarazo. La IgG materna es la única inmunoglobulina que atraviesa la barrera placentaria.

Por otra parte, entre el sistema inmune materno y el fetal existe una interacción basada en la relación entre las células Th1 y Th2: La progestrona favorece la producción de citoquinas Th2. Este predominio Th2 inhibe las respuestas Th1, lo que propicia la supervivencia fetal. Por otro lado, esta situación facilita la superproducción de anticuerpos, lo que puede agravar cualquier enfermedad inmunológica de la gestante.


TABLA III
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INMUNOLOGIA DEL EMBARAZO
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• Inmunidad humoral conservada.
 -IgG materna atraviesa la placenta.
• Inmunidad celular conservada
 -Aumento de respuesta Th2 
 -Inhibición de respuesta Th1
       • Supervivencia fetal
       • Superproducción de anticuerpos
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 1- Cambios fisiológicos cutáneos
Los cambios endocrinos e inmunológicos de la mujer gestante se reflejan también en la piel, a través de modificaciones generalmente transitorias como cambios del espesor de la piel y las mucosas, pigmentarios, del pelo y las uñas, de las glándulas sudoríparas y sebáceas, y cambios vasculares (tabla IV). En un estudio realizado sobre 140 mujeres gestantes valorando la frecuencia de los cambios fisiólogicos cutáneos en embarazo se encontró un porcentaje del 90,7%  para los cambios pigmentarios; del 77,1% para las estrías; del 48,5% para el edema de mucosas y del 34,2% para los cambios vasculares (5).

TABLA IV
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Cambios fisiológicos cutáneos en el embarazo
-------------------------------------------------
• Del espesor de la piel y mucosas,
• Pigmentarios,
• Del pelo
• De las uñas
• De las glándulas sudoríparas
• De las glándulas sebáceas
• Vasculares
-----------------------------------------------

1.1- Del espesor de la piel y las mucosas
La aumentada secreción de aldosterona, cuya acción principal es disminuir la eliminación por orina de sodio y agua, favorece la retención hidrosalina. Los niveles aumentados de estrógenos y progesterona colaboran en esta situación. El agua retenida inunda los tejidos, dando a la piel y a las mucosas una discreto aumento de volumen y una turgencia característica.

A este respecto, Eisenbeiss et al (6) determinaron la influencia de las hormonas sexuales sobre el espesor y la ecodensidad de la piel de las mujeres usando un ecógrafo de alta frecuencia (20 MHz). Para ello consideró varios grupos de mujeres: las que tenían un ciclo menstrual espontáneo (grupo I); las que tomaban anticonceptivos orales monofásicos (grupo II); las que tomaban anticonceptivos orales trifásicos (grupo III), y mujeres embarazadas (grupo IV). La piel fue medida en varios lugares de brazos y piernas en los días 2-4 (fase A), 12-14 (fase B) y 20-22 del ciclo menstrual (fase C) de las mujeres no gestantes, y en las dos semanas previas al parto y en las 6 después de este en las restantes, con las tecnica ecográficas referidas.

Los grupos I y III monstraron aumento del espesor y ecodensidad cutánea en la fase A y B.  El grupo II no evidenció cambios significativos en ninguna de las fases. En el grupo IV el espesor de la piel antes del parto, estaba significativamente aumentado con respecto a la piel de las mismas zonas, después del parto. La conclusión de los autores confirma el hecho de que las hormonas sexuales y el estado hormonal de la gestación en su conjunto, favorecen la retención de agua en la piel, aumentando su espesor a expensas de esta (tabla V).

TABLA V
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INFLUENCIA DE LAS HORMONAS SEXUALES FEMENINAS
EN EL ESPESOR CUTANEO*
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DIAS                CM                  ACOM                ACOT              GESTACION
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2-4                     +                       +                          =
------------------------------------------------------------------------------------------------
12-14                +                       +                          =
------------------------------------------------------------------------------------------------
20-22                =                       =                          =
------------------------------------------------------------------------------------------------
Preparto                                                                                             +
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Postparto                                                                                            -
------------------------------------------------------------------------------------------------
CM: ciclo menstrual. ACM: anticonceptivos orales monofásicos. ACOT: anticonceptivos orales trifásicos.
* Medición con técnicas ecográficas.

 

1.2- Cambios de la pigmentación
La mayoría de las mujeres, y mas aún las de piel y pelo oscuro notan durante la gestación un aumento generalizado de la pigmentación melánica cutánea. Hacia el tercer mes los pezones, las areolas, la vulva y la línea media abdominal que va desde el monte de Venus hasta el ombligo, se oscurecen, de forma que la línea alba llega a tomar un color marrón mas o menos oscuro. Hacia el quinto mes aparece una ampliación del color de la areola mamaria que ha dado en llamarse areola secundaria. La hiperpigmentación puede extenderse al periné, ano y superficie interna de los muslos. La intensidad de toda esta nueva pigmentación se debilita  después del parto.

La causa de esta hiperpigmentación se atribuye a los estrógenos y gestágenos maternos al principio de la gestación, y a la actividad placentaria el resto del tiempo. Es posible que también este aumentada la hormona melanocito-estimulante.

El melanocito es la célula responsable de la síntesis de melanina en los melanosomas, desde donde es transferida hasta los queratinocitos a través de sus dendritas. En el complejo proceso de la melanogénesis intervienen varias enzimas, entre las que destaca la tirosinasa, que actúa sobre la tirosina, precursor de la melanina. La actividad de esta enzima esta mediada por la hormona estimulante del melanocito y por las hormonas sexuales, aumentadas durante la gestación (7).

También existe algún trabajo experimental que apoya esta hipótesis. Algunas especies como las cobayas, sufren cambios pigmentarios similares a los del género humano. Snell et al en 1960 consiguieron inducir estos cambios pigmentarios del embarazo en cobayas no gestantes, gracias a la inyección de pequeñas dosis de estrógenos y progesterona (8). 
También algunas mujeres notan incremento del tamaño, número y actividad de sus nevos melanocíticos.

1.3- Cambios del pelo
Muchas mujeres refieren que el crecimiento del pelo durante el periodo de gestación es mas vigoroso que fuera de él. En realidad, aumenta el número de folículos en anagen, aunque después del parto se produce un descenso compensatorio. La exageración de este efecto puede llegar a producir una alopecia post-parto, que se recupera espontáneamente pasados entre tres y doce meses después del alumbramiento.

Por otra parte, el estrés metabólico que supone el embarazo, y el alto consumo durante este de principios inmediatos, vitaminas y minerales, puede repercutir en el desarrollo del pelo. A este respecto se hizo un estudio sobre 70 mujeres gestantes y 66 mujeres controles, determinando mediante técnicas espectrofotométricas el contenido de calcio, hierro, cobre y zinc en el pelo y el suero de ambos grupos. En el suero no se encontraron diferencias estadísticamente significativas salvo una disminución de calcio en el tercer trimestre de embarazo. Sin embargo los niveles de todos los elementos medidos en el pelo eran ostensiblemente mas bajos en el grupo de las gestantes (9). En otro estudio similar sobre 101 mujeres embarazadas entre 18 y 41 años, se introdujo en consideración la variable de fumadora-no fumadora. Los resultados fueron similares, salvo para los niveles de cobre que se encontraban aumentados en las mujeres fumadoras (10).

De forma esporádica para algunos autores, y de forma frecuente para otros, se presenta cierto grado de hirsutismo y otros signos de virilización en la segunda mitad del embarazo, hacia la semana veinte. En general, desaparece espontáneamente después del parto (11).

1.4- Cambios de las uñas
Aunque habitualmente las uñas de los dedos de las manos crecen aproximadamente un centímetro cada tres meses, y las de los dedos de los pies un centímetro cada nueve meses, esta velocidad se encuentra acelerada durante el embarazo. Este aumento de la tasa de crecimiento parece estar en relación con el aumento generalizado del metabolismo y de la circulación periférica (12). También el aumento difuso de la pigmentación cutánea puede manifestarse en un oscurecimiento del lecho ungueal.

Algunas mujeres refieren uñas quebradizas durante la gestación con exfoliación en láminas horizontales a partir del borde libre de la uña. Una vez que se ha producido la separación en láminas o capas, la rotura de las mismas se produce fácilmente, originando un aspecto astillado, irregular y en forma de sierra, del borde de la uña. Es posible que esta alteración se deba a la ferropenia que con frecuencia existe durante este periodo.

Solo en casos excepcionales algunas gestantes llegan a desarrollar onicolisis distal, similar a la que ocurre en la tireotoxicosis (13).

Estas alteraciones suelen desaparecer de forma espontánea.

1.5- Cambios de las glándulas sudoríparas
La secreción ecrina general suele aumentar durante la gestación (12), aunque la de las palmas de las manos puede disminuir (14).

Sin embargo, existe polémica acerca del comportamiento de las glándulas apocrinas. Las mayoría de los autores no encuentran cambios apreciables (15). Sin embargo el hecho de que la enfermedad de Fox-Fordyce mejore habitualmente durante el embarazo, sugiere que la actividad de las glándulas sudoríparas apocrinas este reducida.

En la enfermedad de Fox-Fordyce, propia de las mujeres en edad fértil, aparecen pápulas foliculares pruriginosas de evolución crónica que se sitúan en las  zonas en las que existen glándulas apocrinas, que se encuentran dilatadas, obstruidas y rotas. En la mujer gestante la sistomatología y la clínica desaparecen, para reaparecer después del parto. Este es el fundamento principal que sugiere una disminución de la actividad apocrina durante el embarazo (16).

1.6- Cambios de las glándulas sebáceas
A pesar de que existe una considerable variabilidad individual, el grado de excreción de sebo tiende a incrementarse durante el embarazo volviendo a la normalidad después del parto (17). El hecho de que el alto nivel de estrógenos no frene este aumento, indica que debe existir un potente estímulo sebotrópico. Sin embargo este estímulo no debe provenir de la placenta, sino de la pituitaria ya que  las mujeres con gestaciones de gemelos o trillizos, no tienen mayor secreción sebácea que las de feto único (18). Esta secreción incrementada permanece durante la lactancia (19) tal vez por acción de la prolactina que estimula a los andrógenos directamente.

1.7- Cambios vasculares.
La hiperemia se puede considerar fisiológica durante el embarazo. Los cambios vasculares de la mujer gestante no difieren mucho de los que aparecen en enfermedades como el hipertiroidismo o la cirrosis. Todos ellos se atribuyen a los niveles elevados de estrógenos circulantes (tabla VI).

Las arañas vasculares aparecen mas frecuentemente en las mujeres de raza blanca que en las de raza negra (13). Se manifiestan como elevaciones angiomatosas puntiformes de las que irradian múltiples arborizaciones telangiectasicas tortuosas, como pequeñas arañas de múltiples brazos de color rojo vivo. Suelen aparecer entre el segundo y el quinto mes de embarazo en cara, parte superior del tronco, manos y brazos. La mayoría desaparecen espontáneamente en los tres meses siguientes al parto.

El eritema palmar es también bastante común, afectando al menos al 70% de las mujeres blancas y al 30% de las mujeres negras (20). Aparece, generalmente a la vez que las arañas vasculares, de forma limitada en la eminencia tenar e hipotenar o en toda la palma en forma de patrón moteado. Suele desaparecer después del parto.

Con menos frecuencia aparecen pequeños hemangiomas o puntos rubí, como elevaciones puntiformes de colo rojo vivo, a veces pediculadas que se abultan lentamente hasta el tamaño de una lenteja, localizadas de forma fundamental en cara y cuello. Se presentan a partir del tercer mes en el 5% de las mujeres gestantes (21). No precisan tratamiento. Algunos desaparecen después del parto.

En algunas ocasiones aparece una gingivitis hipertrófica, o incluso pequeñas lesiones vasculares semejantes a un granuloma piógeno, conocidos como "epulis del embarazo" localizados en las encías, que pueden sangrar profusamente con el roce de la higiene bucal habitual. Desaparecen después del parto, y su significado y origen es similar al de los restantes cambios vasculares referidos. Aunque no precisan tratamiento, la vitamina C ha sido usada para mejorar la sintomatología.

También algunas mujeres desarrollan cierto grado de edema en la cara y en las manos, mas pronunciado por la mañana, que suele desaparecer por la noche. El interés fundamental estriba en su diferenciación de otros edemas de causa renal, cardiaca o de los edemas de la pre-eclampsia.


TABLA VI
--------------------------------------------------
CAMBIOS VASCULARES DEL EMBARAZO
--------------------------------------------------
• Arañas vasculares
• Eritema palmar
• Puntos rubí
• Epulis del embarazo
• Edema de cara y manos
---------------------------------------------------

 
2- Dermatosis de repercusión estética
Se pueden considerar así aquellas imperfecciones de la piel desencadenadas durante el embarazo, pero que no desaparecen después de su resolución. La causa fundamental de todos ellos se encuentra en los cambios hormonales, aunque pueden aparecer en otras situaciones similares. Su curso es benigno, y su repercusión es fundamentalmente de tipo estético.

2.1- Melasma
Es una hiperpigmentación melánica que se manifiesta con máculas irregulares, simétricas, bien delimitadas, distribuidas en frente, mejillas, labio superior y mentón, con una distribución que recuerda la silueta de una cruz de Malta. Su intensidad no es necesariamente proporcional a la intensidad de la pigmentación general de su piel.

Aparece entre el 13,1 y el 75% de los casos de las mujeres embarazadas (22), en especial las de tez oscura, y el 10-20% de las que toman anticonceptivos orales de forma regular. Solo uno de cada diez pacientes es varón. 

El mecanismo íntimo es un exceso de melanina epidérmico (70% de los casos), dérmico (10% de los casos) o mixto (20% de los casos), determinado por una serie de factores hormonales, genéticos y ambientales.

El predominio del melasma en mujeres, y la alta incidencia en las embarazadas, en las que toman anticonceptivos orales, terapia hormonal sustitutiva de la menopausia y en la evolución del cáncer de ovario, confirma la existencia de un estímulo hormonal básico. Esta relación ha llevado a pensar que existen receptores hormonales inductores de la melanogénesis en algunas células de determinadas zonas. Esto explicaría la reiterada repigmentación que se produce en la mayoría de los casos cuando se suspenden los tratamientos depigmentantes (7).

También las alteraciones de la función de la glándula tiroides pueden influir en la aparición del problema. Lufti et al encuentran que la frecuencia de alteraciones tiroideas es cuatro veces mayor en los pacientes con melasma que en los pacientes controles (23).

Además parece existir una predisposición familiar y racial. Así, en una investigación realizada en torno al Amazonas, se encontró una mayor incidencia de melasma en las mujeres de la etnia Arawak que en las de la etnia Yanomami. En cualquier caso, la acción de los rayos ultravioleta es indispensable para que el melasma se manifieste (24).

Una vez instaurado el cuadro clínico su eliminación es difícil, El pronóstico depende en gran parte de la profundidad de la piel en la que se encuentra el pigmento. Si es superficial, esto es, epidérmico, el resultado es mejor que si esta situado profundamente, esto es, en la dermis (24).

Este dato puede ser valorado mediante la luz Wood. Bajo su acción el melasma epidérmico se oscurece aún mas, mientras que el profundo o dérmico, se aclara. No obstante, en las pieles muy oscuras o negras, esta variación de color puede ser inaparente.

En el tratamiento se consideran en primer lugar los medicamentos blanqueantes, como la hidroquinona al 2-4%, el mas usado, y el ácido azeláico al 20%, que actúan directamente sobre el melanocito, y el ácido kójico y el ácido ascórbico que intervienen en la formación de melanina. Estos productos a menudo se asocian entre sí para potenciar su acción, o con tretinoina, ácido glicólico hidrocortisona, que favorecen su penetración y por tanto su eficacia.

En segundo lugar se encuentran los peelings o exfoliaciones químicas, como los de ácido glicólico, ácido tricloroacético o fenol, y el láser, sobre todo el de rubí Q-switched. Entre sus efectos secundarios se encuentra la hiperpigmentación, pudiendo agravarse el problema en lugar de mejorar.

Lo mas importante para el éxito del tratamiento es la fotoprotección evitando el sol directo y usando protectores para los rayos ultravioleta A y B, tanto durante el tratamiento como después de este (24). También los maquillajes cubrientes, logran una doble función de camuflaje y de protección solar de tipo físico. Estas medidas de fotoprotección constituyen la única terapéutica recomendada durante el embarazo.

 2.2- Estrías.
Del 77 al 90% de las mujeres embarazadas (5), sobre todo a partir del sexto mes, desarrollan estrías, esto es, líneas de piel atrófica, resultado de una ruptura de la dermis bajo una epidermis intacta. También aparecen estrías durante la pubertad, en el 70% de las chicas y el 40% de los chicos adolescentes, en los individuos que ganan peso rápidamente, en los enfermos con determinadas alteraciones hormonales o en los que siguen tratamiento con corticoides. Inicialmente se presentan como trayectos lineales y zigzagueantes de 1 a 10 mm de ancho y varios cm de largo, formados por piel eritematosa y ligeramente sobreelevada. Estas estrías pronto se deprimen y adquieren un color rojo-violáceo. Con los años, se vuelven de color blanco nacarado. En la palpación se evidencia sensación de vacío. Las estrías del embarazo aparecen de forma simétrica, en primer lugar alrededor del ombligo, pared abdominal, caderas y muslos, y posteriormente en mamas y axilas. Las estrías de la adolescente suelen localizarse en muslos, nalgas y mamas.

Aunque se invoca como principal causa la distensión cutánea, los intentos de reproducir experimentalmente las estrías no han conseguido éxito. Una muestra sencilla y no intencionada es la que ofrece la técnica de los expansores. Con ella se pretende conseguir un aumento de la cantidad de piel de una zona, para después llevar a cabo una intervención quirúrgica reconstructiva en la que es necesaria. Esta piel distendida mediante los expansores no desarrolla estrías.

Es preciso que además exista una influencia hormonal, evidente en las situaciones de pubertad y embarazo. En los obesos existe igualmente un aumento de las hormonas esteroideas, que vuelven a sus valores normales cuando se reduce de peso. La actividad excesiva de la corteza suprarrenal, productora de los esteroides, lleva a una disminución de la formación de fibras de colágeno, sobre todo en determinadas zonas, las mas afectadas. Pero tampoco esto es suficiente por si solo, ya que existen mujeres con embarazos múltiples que no han llegado nunca a tener estrías abdominales, sino que es precisa también una prediposición genética.

No existe un tratamiento eficaz. Basándose en la acción estimuladora de la formación de colágeno que tienen algunos retinoides, se supuso que podrían mejorar el aspecto y la intensidad de las estrías. Sin embargo los ensayos clínicos frente a placebo no han demostrado la utilidad de estos preparados (25). La investigación se realizó sobre mujeres con estrías aparecidas durante el embarazo, a las que se trató con crema de tretinoina al 0,25% una vez al día durante siete meses, frente a otro grupo de las mismas características que fue tratada con placebo. El resultado en ambos grupos fue similar, no consiguiendo mas mejoría que la producida por el paso del tiempo.

Otras preparados tópicos se han invocado como tratamiento de las estrías. Young et al (26) llevaron a cabo un estudio clínico en el que compararon los resultados de varias cremas conteniendo extracto de centella asiática, alfa tocoferol e hidrolizados de colágeno y elastina, que se aplicaron a 100 mujeres con estrías del embarazo comparando los resultados frente a cremas con placebo. No hubo cambios significativos en ninguno de los casos.

Sin embargo los nuevos sistemas de láseres ablativos, como el de CO2, esto es aquellos cuya luz es absorbida por todas las células que contienen agua, pueden mejorar el proceso en opinión de algunos autores (27).

2.3- Varices
Los factores hormonales por una parte, y el aumento mecánico de la presión venosa favorecen la aparición de varices en la piernas. Pueden dar lugar a una sensación de pesadez, y dolores punzantes en las pantorrillas. En gran parte desaparecen después del parto, aunque existe el riesgo de que se instaure una insuficiencia venosa crónica. Las mediadas terapéuticas mas eficaces son las posturales y las medias de compresión (28).

También por el aumento de la presión en la región anal, pueden aparecer hemorroides, esto es, agrandamientos patológicos de los vasos del cuerpo cavernoso del recto. Este cuerpo eréctil se encuentra situado por debajo de la mucosa en el tercio craneal anal, y pertenece funcionalmente al órgano de la continencia angiomuscular anorrectal. La dieta que favorezca la defecación, y el ejercicio moderado son las mejores medidas preventivas.

2.4- Acrocordones
Fibromas blandos del color de la piel normal, a menudo pedunculados y con pliegues en su superficie, pueden aparecer en gran número en la segunda mitad del embarazo (molluscum fibrosum gravidarum). Las localizaciones de elección son el cuello, las axilas y los pliegues submamarios. Generalmente son pequeños, pero pueden alcanzar hasta 5 mm de tamaño. Algunos regresan después del puerperio. Se ha sugerido que sean debidos a factores hormonales (29).


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